jueves, 7 de marzo de 2013

Pérdida de la Inocencia


En la entrega anterior narré algunas situaciones todavía melosas sobre el diario de Alma. Ahora trataré de transcribir el pasaje que contiene, según creo, la transición de su vida. El cómo descubre que la vida no es color  rosa. Pero no te confundas. Lo que transcribo pertenece a más de un día en el diario. Bien le llaman algunas personas pérdida de la inocencia.
“Hoy es el gran día. Iré con Joel al Triángulo de las Bermudas. Le dicen así, porque desaparecen los autos ala orilla del camino. La verdad es que se meten rápidamente al motel.”
Otro día, otra transcripción.
“Ayer fue un día mágico. Lo recordaré por toda mi vida. No es que lo haya disfrutado, sino lo que significa para una mujer como yo. Es como la muela del juicio “duele mucho pero no quieres que te la saquen”. No sabía que se pudiera hacer de tantas formas diferentes, solo lo imaginaba, aun que eso no me hace perversa o algo por el estilo”.
Otro más:
“Joel es un tonto. El otro día que salimos del hotel nos encontramos a uno de sus conocidos. Le preguntó  si esa era la vieja que se estaba tirando. Al menso solo le dio risa. Le dijo que las mujeres se reciclan y que yo estaba muy buena. Eso fue lo único que me gustó. Cuando nos despedimos su amigo mano larga puso su mano un poco bajo y me miró como si quisiera devorarme. A Joel solo se le notó una risita estúpida. Cuando estuvimos solos se disculpó a medias y me dijo que era tiempo de hacer nuestra vida solos.
Última cita:
“…y me citó en un lugar donde no hay gente. Ahí estaba su amigo del otro día. Cuando giré sentí un fuerte golpe en la cabeza y caí desmayada. Al recobrar el conocimiento estaba atada de pies, manos y en  la boca tenía un trapo. Mi blusa estaba desabotonada y  sentí  el sostén hecho bolas, como si alguien lo hubiera acomodado mal. Estaba en una camioneta cerrada y, cuando pasamos un retén de vigilancia creí estar salvada. Joel le dio un fajo de billetes al policía y este miró al interior de la camioneta. Me observó y contó su dinero. Le dijo que no era suficiente, que los mandos se estaban poniendo pesados.
Se cobró con la mercancía sin maltratarla demasiado como acordaron”.
Te darás cuenta que Alma comienza su descenso al infierno.

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