lunes, 25 de febrero de 2013

Miel sobre hojuelas


Si estas leyendo otra vez este espacio, algo debe significar para los dos. Qué significado tenga para ti, no podría saberlo. Para mi representa algo más que compromiso, fama o morbo. El cómo debe ser tratada una mujer para conseguir no solo su amor, también su cuerpo, es cosa de cada persona. Reflexionando mejor lo que acabo de escribir, porqué restringirlo solo a las mujeres. Cualquier persona que desee tener algún tipo de relación con otra debe, creo, ser sincera consigo. Si uno quiere una relación con romance y todo lo demás, debo decirle a esa persona lo que siento por ella. Por otro lado, so lo que deseo de esa persona es sexo no tengo porque mentirle. El enmascarar mis intenciones solo hará que alguno de los dos salga lastimado. El porqué escribo sobre esto se debe a los apuntes del diario de Alma, no es que yo sea una buena persona y nunca me haya pasado de listo, pero viendo las cosas desde otra perspectiva, no existe la necesidad del engaño.

Sin más preámbulo, te dejo unas cuantas líneas del diario de Alma. Mi intención no es decirte cómo debes conducirte por la vida. Pero solo tú sabes con quién, cuándo y dónde:

“Hace algunos meses que no escribo nada. Hoy me he animado porque después de tanto de esperar creo que estoy lista. Joel me ha insistido  estas últimas semanas. Se que lo amo pero, quiere que nos vayamos para México. Le ofrecen un trabajo y techo donde dormir.

Aún cuando le he dado el sí algo me hace sospechar. Me habla de cosas raras o que desconozco. El sabe muy bien que nunca he estado con nadie. ¿Porqué me pregunta sobre estar con otras personas? Y ¿Por qué piensa que podría cobrar por hacer algo que se hace enteramente por amor?

A veces me hace enojar. No se a que lugares se ha ido a meter. Yo no soy como sus amiguitas que dice frecuentar para darse un descanso.

Espero que mañana, que nos vamos a otro pueblo para poder estar a solas, no me vaya a salir con alguna sorpresita. Quiero que todo sea perfecto. Hasta ahora todo ha sido miel sobre hojuelas”.

Esta lectura del diario de Alma hace que me pregunte: ¿Por qué no le hacemos caso a nuestros instintos cuando estos nos dicen que algo anda mal? Creo que debo aprender a conocerme mejor antes de hacer algo de lo que verdaderamente me arrepienta por el resto de mis días.

lunes, 18 de febrero de 2013

Advertencia, entrada primera


     Hola. Espero que cuando leas estas líneas no pase por tu mente que esto es un diario para niñas. Una vez realizada la advertencia no hay vuelta de hoja. Si no tienes estómago para continuar, no lo leas.

Me encontraba la semana pasada a bordo de un microbús, cuando una muchacha se subió gritando, llorando  e implorando que alguien le ayudara. Estaba golpeada del rostro y sangraba. No se le entendía muy bien lo que quería decir. Se le cayó un cuaderno a rayas, manchado de algo pegajoso. Lo levanté. Unos tipos la bajaron del micro a punta de golpes y groserías. En cuanto vimos las armas nos pusimos las manos en la cabeza y no dijimos nada. La patearon, abofetearon y le dieron un cachazo en la cabeza. Después de subirla a un vehículo, con los vidrios totalmente polarizados, no supe más de ella. Nadie acudió ante las autoridades correspondientes.

Al llegar a casa vomité. Cuando recobré la compostura recordé el cuaderno y comencé a leerlo.

Es aquí donde comienza la historia de Alma. Escribiré fragmentos de su diario en el mío que, como puedes leer, es electrónico o virtual, como quieras llamarlo, da igual:

“Son  las 4 de la tarde y apenas me voy levantando. Ayer fueron mis quince y me acosté temprano. Todo salió como  quería. La gente a la que quiero estuvo en mi fiesta: mis abuelos, tíos, primos, amigos y Joel. Me hubiera gustado que mis papás estuvieran conmigo en una fecha tan importante. Estoy segura que desde el cielo me cuidan.

Después que todos se fueron a dormir, Joel y yo nos quedamos platicando hasta el amanecer. No solo platicamos. Llegamos hasta segunda base. Lo dejé con ganas de más, pero todavía no estoy lista, quiero que sea un momento especial, recordarlo como algo bonito para toda la vida. No como a mi prima Vanessa, que dió su brazo a torcer y ahora no tiene marido. Además, tiene que ir a trabajar todos los días para alimentar a su chamaco”.

Como puedes ver, Alma era o es, no lo se, una chavita como cualquier otra. Conforme vaya leyendo un poco más de su diario, iré escribiendo en el mío. No es que te considere  morboso, pero esto se pondrá feo,  así que solo tú sabes si continúas la lectura.